martes, 21 de octubre de 2008

FRAGMENTO. Foto José Espona




Bajo el manto del bosque
hay ovillos de sombra, madrigueras
donde se cansa el paso de la luz, se duerme
y pliega sus membranas que aún destellan a veces
como un hada otoñal.

Ahora vuelvo mis ojos a ese lugar borroso
me oigo andar apartando crepitantes arbustos
añadiendo al silencio del bosque mi silencio
con la orla de chasquidos que enmarcan su secreto.

lunes, 20 de octubre de 2008

DONDE FABRICAN LA NIEVE


Donde fabrican la nieve, deditos transparentes
hábiles empaquetan leves copos de escarcha
dejándolos caer desde el cielo plateado
y así bajan flotando como espíritus mínimos.

Las manos de cristal trabajan rápido
sobre un mantel de grises luminosos
en el silencio pulcro e infinito
de la casa del frío.

Donde fabrican la nieve no llega la palabra
llega sólo una blanca sensación de deseo
que se extiende en el leve resplandor de la helada
congelando su hermosa y volandera
palidez imantada.

"Donde los osos" óleo/lienzo
Foto: Jorge Barreiro

viernes, 17 de octubre de 2008

NACIONALISMO/ imagen MS paint José Espona



Los nacionalistas galegos muestran como su propuesta más radical la independencia de Galicia.
Pero el reino de Galicia estuvo vinculado desde el principio al núcleo de territorios que formaron el conglomerado que se expandiría por la península para acabar formando España: a la corona de León y de Castilla a través de la casa de Trastámara (tras el Támara / Tambre).

Pero aún antes, el reino suevo de Galicia, tan vindicado por el romanticismo galegista, era en sí mismo una creación extranjera -los suevos vendrían desde Alemania ¿Suabia?- (y los vándalos, ¡desde Osetia!).

Por tanto hay que ir aún más atrás, saltando por encima de la Galaecia romana, territorio imperial de cuya muy imperialista lengua latina fue formándose el gallego.

Si seguimos así, pelando la cebolla, llegaríamos a la Galicia prerromana, a la que quizá pudiésemos calificar de auténticamente autóctona.

Claro que entonces ya no se llamaría Galicia, ni siquiera sus habitantes tendrían noción de pertenecer a otro conjunto que el de su castro, o su valle, o su tribu.

La auténtica Galicia no se llamaría ni Galicia ni nada, ni hablaría en gallego, ni tendría conciencia de nación ni de qué cosa pudiera ser una nación.

Esto sí que es nacionalismo ultrarradical!

jueves, 16 de octubre de 2008

INSOMNIO (imagen ms paint José Espona)



1

En el revés del sueño
la lucidez helada de mi insomnio:

No hay viaje ni habrá
no hay punto de llegada
ni estación de partida.

2

Revuelve en sus carbones
tizna el ojo, sonríe
y sus dientes son negros
oscura y silenciosa
pone un candado al sueño:

Ya estás solo.

martes, 7 de octubre de 2008

TITANIA



Has poblado el silencio de crujidos de oro
erizando temblores en los pequeños lomos que cobija la tierra
el minucioso y frágil ejército de arcilla que acarrea los musgos.

Sin rozar la hojarasca, por lo espeso
tus blancos pies descalzos
levitan a dos dedos de las sombras del suelo.

Es tuya esa mirada que crepita cristalizando el aire
coagulando una lámina de temor sobre el bosque:
Se presienten tus uñas, tus pequeñas zarpas
tu brazo salpicado de gotitas oscuras que pruebas con la lengua
abatiendo tus párpados con lentitud viciosa.

Ah, sí, tú te enderezas brillando de inocencia
muerdes jugando el tallo salino del hinojo
te cubres de una capa traslúcida y dorada
que hace fluir alegre, irremediablemente
la fuerza luminosa del poder que te habita.

Ahora sueño contigo
yo me esfuerzo
en soñar tu silueta que se disuelve y huye
atravesando el bosque como un vendaval ebrio
que hace bailar las hojas.

Sí, busco en tus senderos esa huella levísima
traza que se evapora, imperceptible, hermosa;
una brizna perpleja que abandona su forma
para fundirse luego con el terco jadear de la maleza.

Sí, me esfuerzo, concentro
mi entresueño, mi anhelo en la frágil corteza
del bosque recorrido por los destellos de ansia,
en los secretos poros donde van aflorando
manantiales que alegran los bordes de tu mundo.

Pero ahora no apareces ni se muestran tus manos delicadas
ajenas al temblor, hambrientas, implacables
cuya caricia muda el color de los frutos
y hace aullar de terror a los maizales.

No, ahora surcas en círculos el límite
de las espinas hoscas, las fronteras agrestes
contra las que comprimen los prados su dulzura
y recorres un reino en donde el tiempo encalla
para ser devorado por la vida imparable que hierve silenciosa.

Ahí se ciñe, se encierra
tu inconsciencia sin nombres, tu desdeñoso olvido
tu plateado reino de impiedad
Titania.

ESCULTURA. CEREZO.

Mi bosque.






Fotos José Espona

lunes, 6 de octubre de 2008

viernes, 3 de octubre de 2008

miércoles, 24 de septiembre de 2008

lactarius mysticus


Ayer tarde fuí, como siempre, al bosque con el perro. Encontré bastantes setas (níscalos, lactarius deliciosus) lo cual es raro tan pronto. Las llevé a casa, las preparé con arroz y me las tomé de cena.Quizá se me haya colado algún hongo de otra variedad, porque al dormirme -muy tarde- tuve un sueño espectacular.

Estaba en el fondo de un acantilado; sus paredes me circundaban formando un enorme tubo que ascendía hasta el cielo. Del muro circular colgaban espesas y enmarañadas plantas trepadoras entre las que chorreaba continuamente agua que se pulverizaba en su caída, como en una selva tropical. Miré hacia lo alto y abrí los brazos en cruz mientras tomaba aire con fuerza.

Mis pulmones se hincharon; notaba la presión del aire en el interior del pecho, como cuando se bucea en lo hondo. De pronto, toda esa tensión de los brazos abiertos y echados hacia atràs y de la respiración contenida, se convirtió en un impulso hacia arriba, y comencé a ascender como si un hilo invisible me arrastrase en dirección al resplandor del cielo.

Sentía una sensación ambigua, entre un temor asombrado y la alegría infantil de desprenderse del propio peso, entre el arrancamiento de mí mismo y la ligereza.

Al ir llegando al borde superior el resplandor era intensísimo: todo se volvía blanco. En ese momento dije: es dios!- y me sentí lanzado hacia afuera de mí mismo, como si estallase desde dentro. Creo que grité, pero con una satisfacción extraña, una liberación sorprendente...y me desperté.

No soy creyente en absoluto, (no creo ni en la materia), pero siempre he sentido que el germen del sentimiento religioso crece en una experiencia íntima de raíz física, hincada en nuestro mismo cuerpo,y en la incomprensibilidad del cuerpo por parte de la mente.

A lo largo de mi vida he tenido dos o tres sueños espectaculares que todavía recuerdo. ¿En qué se diferencia el recuerdo de un sueño del recuerdo de un suceso real?...según dicen ahora los neurólogos, las neuronas que imaginan el futuro son las mismas que las que recuerdan el pasado.

La cúpula del hongo
ese templo pequeño
guardando los ensueños,
la locura del bosque.


Imagen digital José Espona