miércoles, 28 de junio de 2017

EL PERRO QUE SE FUE.

Foto: José Espona

























EL PERRO QUE SE FUE.



Te has ido renqueando entre helechos azules
sangre en tus huellas, crujidos en el bosque.
La niebla con la niebla, lo oscuro con lo oscuro...

Ibas olfateando aquel rastro borroso
que señalaba el paso de un jabalí furtivo
o de alguna raposa
de aquellas que saltaban en tus sueños de perro.

La muerte, entretejiendo las zarzas del  cansancio,
te esperaba, harta ya,al borde del sendero
adormilada y vieja, tan vieja como tú.

Y los dos rezongando os internasteis hacia lo más espeso
como dos cazadores veteranos en su última salida

(Voy solo entre los árboles ahora
Su ausencia es mi silencio
y amortigua mis pasos entre los helechos.

Los troncos verticales de los eucaliptos
dejan caer, brutales, su corteza en jirones
sobre el desorden terco de la broza

El recuerdo se ha enredado en la hiedra
se funde con la escarcha
es un vapor lechoso que flota entre los musgos

Una forma confusa en los linderos
que fosforece y fluye y que se deshilacha
por el soplo del bosque en las antiguas zanjas.)

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