
Foto: José Espona
Si Dios fuese un bebé
teta, sueño y pañales
serían las obsesiones de los hombres.
Y los ojos abiertos
asombrados de todo
ocuparían el lugar del pensamiento.
Pero es un viejo barbudo y mal sentado
en la nube gloriosa de su ira
esperando que crucifiquen a su Hijo,
que la serpiente engañe a la pareja edénica
Para así usar sus ángeles, sus espadas llameantes
para construir cargado de razón
abyecta sus Infiernos.